El Plan de Inversiones de Villaverde-Usera (Plan 18.000), negociado por el movimiento vecinal con la Comunidad de Madrid, siendo entonces presidente Alberto Ruiz Gallardón recogía, entre otras actuaciones, la remodelación de la avenida de los Rosales, la vía que va desde el nudo supersur de la M-40 hasta las inmediaciones del barrio de Nuevo Rosales. Las obras en cuestión fueron adjudicadas, por parte de la Comunidad de Madrid, en el año 2002. La remodelación de la avenida, sin embargo, nunca se llevó a cabo.

Si el lamentable estado de la vía urgió a las entidades vecinales a solicitar a la Comunidad su urgente intervención a finales de los noventa, el paso de los años no ha hecho sino agravar el peligro que la situación de la avenida comporta para los peatones y conductores que atraviesan la zona.

Los residentes han realizado un estudio a lo largo de los 400 metros de la vía y denuncian que apenas hay aceras y en aquellos tramos donde sí las hay están hundidas e invadidas por el tráfico. La avenida, que soporta el intenso tráfico generado por la M-40, la avenida de Córdoba, la N-4 y el nudo supersur tiene un único paso de cebra en 850 metros de recorrido y no cuenta con semáforos a partir de la calle Zafiro, vía de acceso al barrio de Nuevos Rosales. La calle, denuncian, que no está mantenida por ningún poder público, está completamente abandonada a su suerte, así como las escombreras ubicadas en el nudo sur y calificadas como “zona verde” o “parque” por el Ayuntamiento.

Las vecinas y vecinos del entorno, “atrapados” entre las mencionadas carreteras y las vías de tren de la red de cercanías y, hartos de sufrir los problemas de movilidad y las consecuencias de la contaminación acústica y atmosférica, han creado una página web de denuncia del estado de la vía y una plataforma para exigir:

– Diseño más moderno y acorde con el resto de grandes ciudades dando más prioridad al peatón. – Articular los diferentes carriles bici que llegan a la avenida haciéndola zona también para el ciclista. – Eliminar los puntos negros de evidente peligro para todos. – Eliminar en la medida de lo posible el ruido de la avenida. – Crear donde no hay y mejorar las aceras existentes junto al aporte de un mantenimiento hoy ineficaz o no presente. – Ejecutar un mantenimiento de la avenida real, con limpieza y mantenimiento sostenido. – Repavimentar toda su extensión para minimizar el impacto acústico y evitar su hundimiento actual. – Creación de rotondas, no de raquetas o rotondas partidas. – Multiplicar el número de pasos de peatones y poner semáforos