Para la entidad, este problema, que genera situaciones dramáticas, “es consecuencia de la caduca ordenanza por la que se rigen los servicios sociales y la precariedad de medios económicos y recursos humanos con los que cuentan, dándose la circunstancia de no poder atender numerosos casos de absoluta necesidad en un tiempo prudencial, alargando esa situación de penuria sometida a un sinfín de trámites burocráticos internos”.

La cuestión es tan apremiante que el colectivo vecinal ha realizado un llamamiento a todos los grupos con representación municipal “a que cumplan con su obligación de abordar este tema sin más demora, derogando la ordenanza vigente y elaborando una nueva que se ajuste a la situación social en la que nos encontramos”.

“Urge que en los presupuestos municipales se libre una partida económica que nos permita solventar casos de extrema gravedad. Urge la ampliación de la plantilla de estos servicios. Urge la puesta en marcha de un plan de formación para las y los trabajadores para mejorar la atención a las personas que allí acuden”, con el fin de “ayudarles y no ponerles mil trabas como está sucediendo en algunos casos”, subraya la asociación vecinal. “Entendemos que las personas encargadas de esta tarea han de ser trabajadores y trabajadoras con una gran sensibilidad social, y que deben escuchar más a las personas y ayudarles en la búsqueda de una solución y no limitarse a despacharlas como si de un caso general de la gestión se tratase”, apostilla en su nota.

La AV Zarzaquemada recuerda que la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España otorgó a Leganés su primer premio “Corazón de Piedra” 2016 por situarse como el municipio de más de 20.000 personas que menos invierte en servicios sociales de todo el país. La localidad emplea 16,51 euros por vecino/a a esta partida, cuando la media nacional se encuentra en 60,15 euros por habitante. La asociación profesional insta a los alcaldes de los ayuntamientos que han recibido tan triste galardón a que lo coloquen en su despacho, “pero no parece que este amargo premio les remueva las conciencias”, indica la entidad vecinal.