En las propuestas que el movimiento ciudadano elaboró de cara a las últimas elecciones municipales en materia de movilidad planteaba la peatonalización o la restricción del tráfico en los barrios de la almendra central de la capital al objeto de hacer frente a la congestión de tráfico y sus consecuencias (contaminación acústica y atmosférica) y construir así barrios más habitables e integrados.

Esta propuesta se ha materializado en parte con la declaración de Área de Prioridad Residencial de los barrios de Las Letras y Las Cortes. A partir del 31 de julio le toca el turno a Embajadores.

El área restringida de Embajadores estará delimitada por las calles Toledo, Concepción Jerónima, Atocha y por las rondas de Atocha, Valencia y Toledo. Se establecerán dos tipos de zonas: el Área de Prioridad Residencial y las calles de circulación permitida, que constituyen recorridos de entrada y salida del barrio en los que no hay restricciones al tráfico.

Además de los residentes también pueden entrar al APR los vehículos de los acompañantes de residentes con movilidad reducida; los que accedan a garajes públicos y privados, a reservas de estacionamiento y a hoteles y hostales para cargar y descargar el equipaje.

Los propietarios de vehículos que no sean residentes de la zona y necesiten acceder a la misma podrán solicitar una autorización puntual en la Oficina de Atención al Ciudadano que se instalará en el barrio. En caso de que se trate de algo imprevisible, se podrá justificar el acceso hasta 48 horas después.Por otra parte y, dado que el barrio de Embajadores está sembrado de comercios, de lunes a viernes y de 10 a 13h horas estará permitido el libre acceso para labores de carga y descarga. Las reservas de carga y descarga ubicadas en las calles de libre circulación tendrán el horario habitual de 8 a 14 y de 16.30 a 19 horas. En este sentido y en respuesta al descontento generado por la medida entre los comerciantes de la zona, la A.V. La Corrala propone que los locales de comercio al por mayor hagan las veces de “escaparate” y distribuyan sus productos en naves industriales ubicadas en polígonos alejados del centro de la capital, una medida que evitaría prolongadas operaciones de carga y descarga sin perjudicar por ello a los negocios establecidos en la zona.