El Instituto de Educación Secundaria Ciudad de Jaén fue construido para acoger un máximo de 800 alumnos. En la actualidad hay escolarizados 1.132, el doble que hace cinco años. A la masificación del alumnado se suma la complejidad que deriva del hecho de que es un centro de escolarización preferente de discapacitados motóricos, catalogado de difícil desempeño, bilingüe y con módulos de FP.

Pues bien, la dotación material y de personal laboral no ayuda. Más bien todo lo contrario.

Las instalaciones son claramente deficitarias: el acceso al centro es a través de una calle sin aceras donde se pueden encontrar varias infraviviendas. El edificio presenta humedades; los baños son escasos y están deteriorados; los alrededores del centro se encharcan los días de lluvia inutilizándolos como espacio de juego y recreo…

Los recursos educativos son, también, alarmantemente insuficientes: se necesitan medios informáticos y tecnológicos, renovación del mobiliario, espacios de trabajo adecuado, renovación de equipamiento en los módulos de Formación Profesional…

No hay suficientes profesores dedicados a los programas de integración y compensación educativa, ni técnicos de control, ni personal de servicio. El centro solo cuenta con una orientadora para atender a sus más de 1.000 alumnos y una trabajadora social que, hasta este curso, trabajaba a tiempo parcial. La ampliación de su jornada laboral ha sido fruto de la lucha de la comunidad educativa.

Lejos de incrementar los recursos necesarios para responder a las necesidades educativas de una población que sufre un alto índice de fracaso escolar (Orcasur es uno de los barrios con más paro de Madrid), la comisión de escolarización continúa matriculando alumnos.

Para colmo, desde que empezó el curso se están realizando una seria de obras de mejora en horario lectivo que impiden el normal funcionamiento del centro, que han inutilizado dos de los cuatro accesos al centro durante semana y que suponen un riesgo y un peligro para la salud y la seguridad de la comunidad educativa.

Los profesores ya han protagonizado dos jornadas de paros: el 90% del claustro secundó la primera y el 60% la segunda. El martes 2 de diciembre llevará a cabo el tercer asalto para exigir a la Consejería de Educación que revise la ratio del centro (hay aulas en las que estudian hasta 37 alumnos), que mejore las instalaciones y que apruebe una partida presupuestaria para garantizar una dotación suficiente de recursos y materiales educativos.

El AMPA, además, estudia presentar una denuncia ante la Fiscalía de Menores.

Os invitamos a ver este elocuente vídeo