El pasado viernes 20 de marzo, los vecinos del Espacio Vecinal Arganzuela registraron sus alegaciones al reciente estudio de viabilidad del Ayuntamiento de Madrid para la construcción y explotación privada del Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi.

Los expertos en arquitectura, medio ambiente, economía, urbanismo, movilidad, los abogados y miembros del Colegio de Arqueología que conforman el grupo que redactó las alegaciones encontraron graves incoherencias en los planes del Ayuntamiento.

Las líneas rojas que fundamentan el informe, desarrollado en trece motivos, analizan pilares esenciales tales como el arquitectónico, el jurídico, el social, el presupuestario, el medioambiental y el arqueológico que se argumentan en los escritos de alegaciones que se están presentando.

Los vecinos también destacan el incumplimiento de los requisitos mínimos de transparencia y accesibilidad que establece la ley. Hasta en tres ocasiones se solicitó acceso a dicha documentación sin que fuera facilitada por el Área de Gobierno de Hacienda y Administración Pública, que habría mostrado una actitud deliberadamente entorpecedora del proceso, pues no fue hasta el 17 de marzo cuando la entregó, tres días antes del plazo de vencimiento de las alegaciones. Finalmente los vecinos tuvieron acceso a la documentación, previo pago de 108,04€.“Parece que la tan traída y llevada transparencia de las instituciones también nos tiene que costar dinero”, lamenta Israel Prados vecino y miembro de EVA.

La premeditada confusión y desproporción entre el uso dotacional del mercado (actividades encaminadas a satisfacer las necesidades básicas de la población) y el uso de servicios terciarios (actividades lucrativas, propias de la empresa privada y bajo las leyes de mercado) pone de manifiesto la intención de transformar un edificio de uso dotacional de la Administración pública en un macrocentro comercial de titularidad privada y, por lo tanto, con fines lucrativos, carente de justificación alguna desde el punto de vista de las necesidades vecinales. Los técnicos del Espacio Vecinal Arganzuela están convencidos de que estos hechos pueden ser constitutivos de un claro supuesto de fraude de ley.

“Me cuesta imaginar el mundo dentro de 40 años y si la burbuja de lo gastronómico habrá explotado. Todo indica que nos encontramos ante una nueva `ruina de lujo’ que tenemos que pagar entre todos. No se trata de lo que queramos nosotros. Se trata de lo que dejemos a los que vienen” apostilla Paula Guillén, vecina de Arganzuela.

Lo que plantea el Ayuntamiento es una concesión a 40 años y cuyo mayor atractivo es la transformación del mercado en un mercado gourmet de interés turístico. Este proyecto afecta de manera irreparable el valor patrimonial y artístico de los elementos protegidos del edificio y, por lo tanto, al patrimonio urbanístico e histórico de todos los madrileños. Los vecinos advierten de que muchos planteamientos del proyecto incumplen claramente la normativa vigente y atentan contra el valor patrimonial del edificio.

Los expertos también se han quedado sorprendidos al descubrir que el proyecto está repleto de textos plagiados de otros proyectos similares.

“En el texto abunda el copia y pega. Más allá del tema de la propiedad intelectual lo inquietante es que despoja de credibilidad al proyecto técnico acercándose más bien a un modus operandi”, comenta Ángel Lomas, de la asamblea EVA.

Por la gravedad de lo detectado en el brevísimo plazo del que han dispuesto, los vecinos están convencidos de que existen más datos para motivar nuevas alegaciones: “ya sólo la ausencia de transparencia y la nula garantía de la participación ciudadana durante la tramitación son motivos suficientes para que el Ayuntamiento no pueda aceptar el mencionado estudio de viabilidad presentado por la mercantil unipersonal ADRIPABEL S.L”.