Los vecinos y vecinas del barrio temen que la eliminación de la norma reactive una de las actuaciones urbanísticas más especulativas de la ciudad, la Operación Mahou-Calderón, que prevé la construcción de diez torres de entre 18 y 36 plantas en los 195.000 metros cuadrados que ocupaban la antigua fábrica de cerveza y el estadio de fútbol del Atlético de Madrid.

El rechazo del movimiento ciudadano de Arganzuela a la iniciativa de Ciudadanos se une al ya expresado de manera rotunda por las organizaciones que componen la Plataforma por el Derecho a la Ciudad, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) entre ellas. Ambos grupos subrayan que la proposición del partido emergente va más allá de derogar parte del citado artículo. “Lo más grave es que introduce una disposición adicional de farragosa redacción y compresión, con la que pretende cambiar de forma retroactiva (lo que podría ser inconstitucional), la manera de interpretar la limitación de las tres alturas”. Disposición que incluye nuevos criterios de interpretación que podrían “neutralizar la sentencia emitida por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que ha anulado la operación urbanística Mahou-Calderón”, indican en su misiva las organizaciones sociales de Arganzuela.

“Ahora, tras muchísimos años de lucha de David contra Goliat, en los que la ciudadanía ha conseguido parar en los tribunales el plan Mahou-Calderón gracias a la ley de las tres alturas, nos encontramos que, nuevamente, los vecinos somos los rehenes invisibles de la especulación urbanística”, continúan en su escrito, antes de concluir: “Queremos otro plan para nuestro barrio, donde primen los intereses de la ciudadanía, y pensamos que la sentencia judicial [del TSJM] ofrece la oportunidad de definir ese nuevo proyecto. Y si bien no queremos dudar de la buena fe de Ciudadanos, muy grave nos parecería que justamente fuera Ciudadanos, un partido que ha hecho bandera de la lucha contra la corrupción, quien vaya a ser, a la postre, cómplice de esta lacra”.