El Centro Social Seco, situado al sur del distrito de Retiro, junto a Vallecas, ofrece en la actualidad una actividad frenética. Comparten sus 400m2 la AV Los Pinos de Retiro Sur, Mujeres de Retiro, un grupo scout, dos grupos de consumo, un huerto urbano comunitario, un taller de bicis, una Oficina de Derechos Sociales, un club de lectura de novela negra, la asamblea del 15M de Retiro, el banco de tiempo Entrehoras, la Asociación Cultural Bengala, la Plataforma Retiro por lo Público, un grupo de punto y, desde hace unos meses, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) Madrid y Ágora Sol Radio.

Desde hace unos meses, sin embargo, pende sobre el centro una orden de desahucio promovida por la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo de Madrid (EMVS), propietaria del local que ocupan. El lanzamiento ha sido suspendido en los juzgados y las asociaciones están negociando con la Junta Municipal de Retiro la cesión de una parte del centro cultural del barrio para que puedan dar continuidad a su actividad, una cesión abierta a la incorporación de cualquier asociación registrada en el distrito y reconocida de utilidad pública municipal.

La historia de este centro social se remonta al año 1991, cuando el colectivo Adelfas Joven okupó el colegio abandonado de la calle Seco en la que muchos de ellos habían estudiado para desarrollar sus actividades, después de que el Ayuntamiento construyera un centro juvenil en el que se negaba la participación de los colectivos, como había exigido una activa campaña vecinal.

Entre momentos de actividad desenfrenada y otros de repliegue, el centro se convirtió en un espacio de referencia para la gente joven. El vínculo más sólido con el vecindario se estableció tiempo después, a principios de los 2000, cuando el barrio de Las Californias se convirtió en pasto de la especulación debido a un plan de remodelación que nunca llegaba a materializarse. La congelación de las inversiones municipales provocó una notable degradación de la zona que favoreció la implantación de la venta de droga. Fue entonces cuando Seco estrechó los vínculos con su vecindario. Juntos elaboraron el Plan Urbanístico Alternativo, una hoja de ruta común que apostaba por acelerar la remodelación (aunque ello supusiera el derribo del centro social), garantizando el realojo en el barrio de los vecinos y de las actividades del centro social, así como la construcción de un centro cultural en una viaje corrala conocida como “la corrala del Barón”.

La lucha conjunta logró el realojo de los vecinos en 2006. Un año después, en 2007 Seco abandonaba Las Californias tras lograr el reconocimiento, por parte del Ayuntamiento de Madrid, del interés social de las actividades que desarrollaba y la cesión en régimen de alquiler de un espacio para darles continuidad: un local de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo (EMVS) al precio establecido (3,19€ +IVA el m2, que hacían  un total de 1.326,08 al mes!) cuyo pago afrontarían con unas subvenciones del área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid que nunca alcanzaron, ni de lejos, el porcentaje anunciado.

En este tiempo las asociaciones ‘hemos hecho un enorme esfuerzo económico pagando más de 60.000 euros, una cantidad astronómica para colectivos autogestionados, pero el incumplimiento del acuerdo con el Ayuntamiento nos ha hecho acumular una deuda de más de 45.000 euros’. La EMVS ordenó un desahucio suspendido, hasta el momento, en los juzgados.

Las asociaciones que conforman el Centro Social Seco confían en ganar un espacio en el centro cultural que se construyó en la antigua corrala del Barón, pero vuelven a salir a la calle el próximo 31 de mayo para celebrar 22 años de actividad contra viento y marea y gritar una vez más “Nunca más un barrio sin nosotr@s” .