En el marco de la reunión, que se ha desarrollado en un tono muy cordial, el presidente de la FRAVM, Quique Villalobos, la portavoz de Ecologistas en Acción, Mª Ángeles Nieto, y la representante de GRAMA, Beatriz Martín, han solicitado al delegado que el Consistorio no renueve el contrato de la incineradora, que vence en verano de 2020, y apruebe un plan de cierre de la instalación que concluya en 2025 o antes, si fuera posible. Este plan debe incorporar medidas de reducción progresiva de los residuos a incinerar, el desmantelamiento de la planta y la descontaminación de su suelo.

Carabante ha estado de acuerdo en no firmar un nuevo contrato de larga duración, pero supedita el cierre de la incineradora a ciertas mejoras en el sistema de recogida y gestión de residuos de la ciudad, que pueden no estar listas para 2025. Para ello, es esencial que se desarrolle la actual recogida y tratamiento de los residuos orgánicos. En este punto, ambas partes han convenido crear un espacio de interlocución.

“Con la reunión, hemos abierto un potencial espacio de negociación, lo que es de saludar, pero vemos al Ayuntamiento poco convencido de la posibilidad y la necesidad del cierre de la incineradora, lo cual es muy preocupante”, ha declarado Quique Villalobos al término del encuentro. María Ángeles Nieto, por su parte, ha subrayado que “los planes del Ayuntamiento son muy poco ambiciosos. Asumen la necesidad de seguir incinerando sin plantearse con seriedad la necesidad de cambiar el modelo de gestión de residuos que nos lleve a una necesaria reducción en la generación anual”.

Los tres representantes ciudadanos han reclamado a Carabante este cambio en el modelo de gestión siguiendo la estela de la actual Estrategia de Prevención y Gestión de Residuos, avanzando hasta conseguir cumplir las normas europeas basadas en la economía circular, pero principal y prioritariamente dirigidas a un modelo basado en el concepto de “residuos cero”. En este marco, han mostrado su disconformidad con la actitud de la Comunidad de Madrid, que el pasado mes de julio presentó un contencioso administrativo contra esa estrategia, un texto que había sido aprobado dos meses antes por la Junta de Gobierno del Ayuntamiento. Tal y como hicieron entonces, los colectivos conservacionistas y vecinales han defendido un documento que, a pesar de pecar de falta de ambición en alguna de sus partes, supone un avance sin precedentes para la capital y nos coloca en la senda correcta.

En este asunto, Carabante ha asegurado que no solo tiene la intención de corregir los supuestos fallos en la tramitación de la Estrategia que están en el origen de la denuncia de la Comunidad de Madrid, sino que realizará una revisión a fondo del texto, algo que preocupa a los colectivos vecinales y ecologistas.

“El Ayuntamiento se ha mostrado muy dispuesto a colaborar en temas de educación y sensibilización, pero no parece que tengan entre sus planes el cierre inmediato de la incineradora, y esto nos parece un retroceso frente a los acuerdos a los que había llegado el anterior Consistorio”, ha indicado Beatriz Martín tras la reunión.

Incidencia de la incineradora en el entorno

Durante el encuentro, los representantes de las organizaciones sociales han mostrado al delegado algunos datos de la incidencia de la incineradora en el entorno, además de recordar la histórica oposición de las vecindades afectadas.

La instalación de Las Lomas es capaz de tratar diariamente unas 900 toneladas de residuos, que proceden de los rechazos de los procesos de tratamiento y clasificación de las plantas de La Paloma, Las Dehesas y la propia planta de Las Lomas, del Parque Tecnológico de Valdemingómez. En 2018 la incineradora quemó 328.680 toneladas de residuos, su máximo histórico y el límite teórico que puede admitir.

Con estas cifras es evidente que la instalación, que actualmente funciona a pleno rendimiento, no puede asumir más basura. ¿Cómo piensa tratar el Ayuntamiento de Madrid las más de 200.000 toneladas anuales de residuos de la Mancomunidad del Este que la Comunidad de Madrid defiende trasladar a Valdemingómez hasta que se abra la planta de tratamiento de Loeches? Solo es posible poniendo en riesgo la viabilidad del Parque Tecnológico y, en primer lugar, la salud de los vecinos y vecinas del entorno

Si se cumple finalmente esta amenaza, a la que la vecindad de Villa de Vallecas se opone con todas sus fuerzas, es imposible que el cierre de la incineradora se produzca en 2025.

Los colectivos ecologistas y vecinales han trasladado su convicción de que la incineración de basura es el sistema menos eficiente, más caro y que menos empleo genera en la gestión de residuos urbanos, por lo que el cierre de la planta de Las Lomas es una necesidad urgente.

Entre las emisiones de esta instalación se encuentran dioxinas y furanos, contaminantes ambientales que pertenecen a la llamada “docena sucia”, un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes. Diferentes estudios señalan la relación entre las emisiones lanzadas a la atmósfera de estos contaminantes y el incremento del riesgo en la población de contraer diversos tipos de cáncer (pleura, vesícula, estómago o páncreas) y enfermedades graves (como el linfoma no Hondgkin o malformaciones en recién nacidos). Uno de estos estudios, publicado recientemente por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, concluye que “existe un incremento significativo del riesgo de muerte por cáncer en las localidades próximas a incineradoras e instalaciones para la recuperación o eliminación de residuos peligrosos”.

En el propio Estudio de evaluación de la incidencia para la salud de las emisiones procedentes del parque Tecnológico de Valdemingómez que hizo público el Ayuntamiento de Madrid en el mes de enero revela que se han obtenido valores de dioxinas y furanos en el Ensanche de Vallecas que triplican los obtenidos en la calle Montesa del distrito de Salamanca, donde se realizó la prueba de control comparativo. Tras la publicación de este informe, el Ayuntamiento se comprometió a realizar mediciones mensuales de dioxinas y furanos en los cuatro puntos cardinales del complejo, pero a día de hoy, tal y como ha informado el nuevo equipo municipal, ni siquiera se ha licitado el contrato para llevar a cabo las mediciones. “Nos parece imprescindible que se encargue este nuevo estudio para poder tener un control pormenorizado durante el tiempo que siga funcionando la incineradora”, ha indicado Villalobos.

La reunión sirvió también para recordar que la oposición ciudadana a la incineradora se inició unos años antes de que comenzase su actividad, en 1995. Es decir, vecinos y ecologistas llevan más de 25 años peleando por su desaparición. Tras multitud de acciones de protesta y todo tipo de actos, 3.000 personas se manifestaron en Villa de Vallecas por este motivo el 3 de diciembre de 2017, un año en el que la propuesta “Incineradora de Valdemingómez NO” consiguió 16.307 apoyos en el portal Decide Madrid, siendo la cuarta propuesta más votada desde la puesta en servicio de este sistema de participación ciudadana. Posteriormente, en junio de 2018 el Ayuntamiento de Madrid anunció su intención de cerrar la Incineradora de Valdemingómez en 2025, reduciendo su actividad al 50% en 2022, un compromiso que se incluyó en la Estrategia de Residuos de la Ciudad.