El pasado 18 de octubre, el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, aseguró en una reunión de la comisión del ramo que la planta de incineración de Las Lomas se adjudicaría en “dos o tres semanas”, pero ya ha pasado ese tiempo y seguimos en la misma situación que hace más de un año y medio, soportando sus emisiones tóxicas sin un contrato de gestión que lo regule.

El último contrato venció el 4 de junio de 2020 y desde entonces hasta hoy Urbaser ha funcionado en un limbo legal, y además sin percibir dinero alguno por la prestación de sus servicios. Esto último tiene que ver con la imposibilidad del Gobierno local de aprobar, ya sea en las comisiones o en el pleno municipal, reconocimientos extrajudiciales de crédito para este fin. Cada vez que lo ha intentado se ha topado con el rechazo de Más Madrid, PSOE y Vox.

¿Cuánto nos va a costar este retraso? ¿Cuántos millones deberá convalidar el Ayuntamiento para retribuir a Urbaser este año y medio de trabajos? El Consistorio ha de aclararlo, y poner fin a una situación de alegalidad impropia de una administración como la suya. Por otro lado, la Mesa se muestra muy sorprendida por la actitud de Urbaser, que parece haberla aceptado sin problema, con la mayor deportividad del mundo. ¿O tal vez espera recibir algún tipo de compensación extra? ¿Qué está negociando la compañía con el Ayuntamiento? Lo desconocemos, como por desgracia desconocemos tantas otras cosas del Parque Tecnológico de Valdemingómez, un lugar que desde hace varios años sufre un auténtico apagón informativo.

Falta de transparencia

La FRAVM, Ecologistas en Acción y GRAMA denuncian la falta de transparencia del Ayuntamiento de Madrid con la planta de tratamiento de residuos más grande de la Comunidad de Madrid. El pasado mes de abril el Consistorio hizo público su último informe sobre la actividad de Las Lomas, que incluye datos de 2019. No sabemos cuánta basura llega a Valdemingómez y cuánta se está quemando en la incineradora actualmente, y tampoco tenemos datos de 2020 y lo que llevamos de 2021. Las tres organizaciones demandan al Gobierno local que actualice esta información y publique informes en los cuatro primeros meses del año posterior al de la actividad, tal y como sucedía en el mandato precedente.

Otra muestra de la oscuridad que rodea al parque tecnológico nos la dio la semana pasada la revelación, por parte de la Agencia Espacial Europea (ESA), de varios episodios de altas concentraciones de metano detectados sobre Valdemingómez. El Ayuntamiento insiste en que todo está bajo control, y que no ha realizado ningún cambio en el parque tecnológico que provoque escapes de metano como los que se deducen de las imágenes de la ESA. Si esto es así, ¿por qué no hace públicos los datos que supuestamente están recogiendo los drones de un contrato realizado precisamente para medir el metano del vertedero?

Por otro lado, después de la finalización, en diciembre de 2019, del convenio que el Ayuntamiento mantenía con la FRAVM y la Asociación Vecinal del Ensanche de Vallecas para el control de la contaminación odorífera de Valdemingómez, no ha vuelto a publicar ningún informe sobre este problema, a pesar de su elevada incidencia en las poblaciones que rodean el complejo, que en los últimos meses han tenido que soportar numerosos episodios de malos olores.

Por todo lo anterior, la Mesa de Trabajo por el Cierre de la Incineradora de Valdemingómez exige poner fin a esta opacidad informativa y, en el caso concreto de la instalación de Las Lomas, la difusión del nuevo contrato de gestión, un acuerdo comercial que debería incluir medidas encaminadas a rebajar su actividad, con el objeto de que esta desaparezca por completo en 2025.

Las asociaciones vecinales y ecologistas no se cansarán de repetir que, a día de hoy, no tiene sentido perpetuar un sistema de gestión de residuos tan arcaico, poco eficiente, caro y sobre todo, peligroso para la salud y el medio ambiente como la incineración. Recordemos que las emisiones de instalaciones como la de Las Lomas contienen bencenos y metales pesados, además de dioxinas y furanos, compuestos químicos muy perdurables en humanos. Estos últimos forman parte de los llamados Contaminantes Orgánicos Persistentes, y están relacionados directamente con el incremento del riesgo de contraer diversos tipos de cáncer y enfermedades graves, como el linfoma no Hondgkin y malformaciones congénitas.