¿Cómo es posible que más de tres millares de personas de una localidad que se encuentra a tan solo 35 kilómetros de la capital no puedan desarrollar sus trabajos y estudios a distancia de una manera adecuada por carecer de una conexión a internet decente? Recogiendo el malestar de las gentes del lugar, la Asociación Vecinal de Morata de Tajuña traslada esta pregunta retórica a las empresas de telefonía y a administraciones, reclamando una solución urgente.

“Hay personas que han perdido su trabajo por no poder desarrollarlo adecuadamente desde su casa, y a un buen número de estudiantes les cuesta muchísimo enviar sus tareas porque se tienen que conectar a través de sus teléfonos móviles o de un limitadísimo servicio de ADSL. El teletrabajo y el tele-estudio se han convertido para algunas familias en algo casi imposible, y todo por culpa de la guerra de las compañías de telefonía, que en su pelea por el territorio no han sido capaces de llevar la fibra óptica a todos los barrios de la localidad”, indica la entidad vecinal.

Aunque los hogares sin fibra óptica están repartidos por todo el municipio, son las zonas más antiguas y aquellas periféricas las más afectadas por esta vergonzosa brecha digital. Las compañías utilizan las fachadas de los edificios y postes de telefonía para distribuir el cableado en la localidad, siendo los segundos propiedad de Movistar. Pero por razones que la vecindad desconoce Movistar no quiere ceder los postes a Más Móvil, que es la empresa que tiene la concesión para instalar fibra óptica, lo que ha provocado la paralización de la expansión de este servicio a todo el núcleo urbano, para desgracia de sus habitantes. “Tenemos amigos que están teniendo muchos problemas con sus empresas por no poder realizar teletrabajo en condiciones, ya que solo disponen de conexión ADSL y cuando los servidores tienen mucho tráfico esta se cae. Esto lo vivimos a diario: si careces de fibra y solo dispones de ADSL, que en Morata depende de un cableado que tiene veinte años y un mantenimiento pésimo, tus videollamadas se interrumpen todo el rato”, indica Raúl Blandez, miembro de la junta directiva de la asociación vecinal.

Si el confinamiento producto de la lucha contra el Covid-19 es ya de por sí duro y tremendamente pesado, imagínense pasarlo sin la posibilidad de conectarse a internet con una velocidad adecuada, es decir, más allá del teletrabajo y el estudio, sin poder realizar con garantías operaciones bancarias o compras on line, ver películas y series en streaming, seguir una clase de gimnasia o participar en una videoconferencia o reunión. Por eso, a medida que avanza la cuarentena, crece el malestar de la población afectada, que cuenta con la comprensión y apoyo de su Ayuntamiento.

La asociación vecinal demanda a las compañías de telefonía una respuesta urgente y, en el caso que prolonguen su inacción, la intervención de la Administración regional o central, con el fin de que garanticen el derecho a una comunicación adecuada de la población.

Imagen: AV de Morata de Tajuña