Sin duda, gracias al intenso trabajo de sus animadores y animadoras juveniles, estas entidades han cumplido el objetivo principal del proyecto, que no es otro que favorecer la articulación del tejido asociativo juvenil como vía para el fortalecimiento de la sociedad civil y la mejora de la cohesión social. En su primera edición, El Barrio Más Joven se ha desarrollado en seis barrios de Madrid: Almendrales (Usera), Ventilla (Tetuán), Lucero (Latina), Buenavista (Carabanchel), Ascao (Ciudad Lineal) y Amposta (San Blas).

Tras un año de andadura, el proyecto ha arrojado unos resultados excelentes. De hecho, en la mitad del proceso ya había superado casi todas las metas que se había marcado. Los datos demuestran que la propuesta teórica y metodológica de trabajo con jóvenes ha sido la adecuada para alcanzar una mayor participación juvenil y fomentar el asociacionismo en los seis barrios citados, demostrando que las necesidades detectadas que dieron origen al proyecto eran acertadas. Por estos motivos, el Ayuntamiento de Madrid ha decidido renovar el convenio para el curso 2020/2021.

La propuesta de un trabajo de carácter local, con arraigo en el territorio y respetando las dinámicas ya existentes ha resultado una fórmula innovadora y eficaz para prevenir situaciones de riesgo. A través del trabajo con jóvenes con motivaciones y capacidad emprendedora sus animadores y animadoras han conseguido trasladar modelos positivos al resto de la juventud de los barrios, siendo un espejo para quienes no tenían referencias cercanas de este tipo de modelos.

En sus doce meses de vida, El Barrio Más Joven ha conseguido llegar de forma presencial a más de 3.000 jóvenes, desarrollando más de 150 acciones y actividades que han servido para promover el conocimiento de los recursos existente en los barrios, acercar los espacios de participación ciudadana y fomentar el desarrollo del tejido asociativo.

En sus últimos meses, el proyecto se ha visto atravesado por el confinamiento fruto de la pandemia de COVID-19, una situación que lo ha obligado a reinventarse y a desarrollar su actividad vía on line. Pese a este hecho, sus animadoras y animadores han conseguido llegar mediante las citadas herramientas a más de 6.000 jóvenes. Además, muchos de los y las jóvenes que ya participaban en el proyecto han demostrado su afán por construir una ciudad mejor y su solidaridad colaborando en las diferentes redes de ayuda que se desplegaron en los barrios de Madrid durante el Estado de Alarma para atender la situación de emergencia a la que se han visto abocados muchos de sus vecinos y vecinas.

Por otro lado, el trabajo en red realizado por el Barrio Más Joven ha conseguido dar protagonismo a las personas jóvenes en todos aquellos lugares en los que se ha implantado. Lo ha hecho llevando a las agendas de los espacios de trabajo como mesas técnicas, recursos municipales, espacios asociativos, culturales, formativos y de trabajo en red la participación juvenil, es decir, las opiniones, las demandas, los intereses y todas aquellas cuestiones que afectan a la adolescencia y la juventud.

El proyecto ha logrado aumentar la participación de los y las propias jóvenes para que de manera presencial estén en los espacios de participación ciudadana y tengan voz y voto sobre las decisiones que se toman en los entornos más próximos como ciudadanía activa y participativa, además de ser ellas y ellos mismos agentes sociales.

Con esta base, a lo largo del próximo curso y tras establecerse en los territorios, el proyecto aspira a consolidarse y llegar a todavía más jóvenes.

Sin duda, el proyecto del Barrio Más Joven es una apuesta decidida y eficaz para apoyar a la juventud de nuestros barrios para que se conviertan en lugares en los que creer y desde los que crear.