Desde su aparición, en la tarde del pasado 20 de abril, un peligroso socavón quita el sueño a las vecinas y vecinos de la calle José Calvo, en el distrito capitalino de Tetuán. El agujero, situado en medio de la calzada, a la altura del número 8 de esa vía, ha sacado a la luz una gran oquedad, que podría corresponderse con alguno de los pozos, bodegas o subterráneos que antaño poblaban la zona. El subsuelo de esta parte de Tetuán es como un gran queso gruyere, y por eso la vecindad teme que pueda hundirse un tramo mayor de la calle, sobre todo si continúan su actividad diaria los camiones de reparto de las 31 polémicas cocinas fantasma que se encuentran en el número 10 de la misma calle.

De hecho, la Plataforma de Vecinos Afectados por las Cocinas Fantasma de la calle José Calvo sospecha que la causa de la avería se halla en “el paso de grandes camiones y el incremento del flujo de tráfico” provocado por este negocio, que se encuentra a escasos 10 metros del socavón. Desde la puesta en marcha de las cocinas industriales, en julio de 2020, este flujo ha aumentado “hasta en más de diez veces”, asegura el colectivo. Y lo que antes era una vía tranquila y silenciosa se ha convertido en una calle que a diario soporta un continuo trajín de motos, furgonetas y camiones relacionado con las cocinas. Este “incremento de tráfico y labores de carga y descarga, recogida y reparto, ocupan y bloquean la calle, las aceras… y causan molestias a residentes y problemas de movilidad en una calle estrecha y con una población diversa, incluso de una edad media alta”, asegura la plataforma en un comunicado que ha difundido en redes sociales y entre los habitantes de Tetuán.

Los vecinos afectados han registrado ya cinco avisos en el Ayuntamiento alertando del socavón y el pasado jueves la Asociación Vecinal de Cuatro Caminos-Tetuán trasladó el problema al coordinador de la Junta de Distrito, pero hasta el momento el Consistorio solo se ha limitado a colocar unas vallas, unos conos y cintas de aviso con el fin de cortar el tramo de la calle más afectado. “Pero algunas personas retiran las vallas para poder pasar y somos los vecinos los que las volvemos a colocar, pues tememos que el socavón se haga cada vez más grande”, sostiene Santiago Navas, portavoz de la plataforma de afectados por las cocinas fantasma. Además, “los camiones de reparto de las cocinas siguen usando la calle. Entran en dirección contraria, descargan muy cerca del socavón y luego se marchan, y tenemos miedo de que la calle se pueda venir abajo si continúan haciéndolo”, alerta el representante vecinal.

Ante la falta de agilidad del Ayuntamiento de Madrid a la hora de resolver este problema, la plataforma de damnificados, con el apoyo de la citada asociación vecinal y la FRAVM, ha convocado una concentración silenciosa de protesta el próximo jueves, 5 de mayo, a las 12:00, ante el socavón. Además de exigir la reparación urgente de la calzada, el colectivo aprovechará la ocasión para recordar su vieja demanda de cierre de las 31 cocinas fantasma de José Calvo, 10, un negocio industrial que debería de estar lejos de cualquier zona residencial por las enormes molestias de movilidad, ruidos y contaminación que genera.