Declaración suscrita por diversos científicos señalan que las normativas europeas deberían recoger las recomendaciones emanadas de la conferencia de Salzburgo, que fijaba un limite máximo de 0,1 µW/cm2 exposición a la contaminación electromagnética, una medida que ya han adoptado algunos municipios y la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha para los llamados "lugares sensibles".