Tres antenas de telefonía móvil situadas en los números 27, 29 y 31 de la calle Butrón conforman los vértices del llamado “triángulo de la muerte” de Las Musas (San Blas). Después de 13 años y, gracias al arduo trabajo promovido por la asociación vecinal del barrio, por fin han conseguido deshacerse de una de ellas después de que, concienciados de los nocivos efectos que provoca la contaminación electromagnética sobre la salud de los vecinos, la comunidad de propietarios del inmueble situado en el número 27 de la calle acordara no renovar el contrato firmado con la operadora.La pelea de la asociación vecinal Las Musas se remonta a 1997, un año después de que instalaran las tres estaciones base con sus respectivas antenas de telefonía móvil en un radio de apenas 60 metros. El elevado número de casos de tumores detectados entre los vecinos animó a la asociación a realizar una encuesta, cuyos datos arrojaron cifras más que preocupantes: de los 791 vecinos empadronados en los números 27, 29, 31 y 33 de la calle Butrón, 31 padecían cáncer en el periodo comprendido entre los años 1997 y 2003. A ello se sumaban las declaraciones del farmacéutico de la zona, que llamaba la atención sobre el notable incremento de las ventas de fármacos para tratar el insomnio, las cefaleas y las depresiones, algunas de las posibles consecuencias derivadas de una intensiva exposición a la contaminación electromagnética generada por las antenas de telefonía móvil.

El Servicio de Salud Pública del Área IV de la Comunidad de Madrid estableció, sin embargo, que toda vez que la enfermedad tumoral es de etiología multicausal “no podemos relacionar de una forma global los cánceres encontrados con un único y común factor de riesgo”, descartando así una relación directa entre la emisión de radiación no ionizante de las antenas con los casos de cáncer de los vecinos de la calle Butrón.

“Los vecinos, sin embargo, se han concienciado del peligro que estas radiaciones suponen para la salud. Es verdad que no hay estudios concluyentes que determinen una relación causal entre la contaminación electromagnética y los casos de cáncer y cefaleas, pero tampoco existe ninguno que certifique la inocuidad de estas instalaciones -apunta Pablo Morena, presidente de la AV Las Musas-. Por eso las administraciones deben garantizar la aplicación del principio de precaución en la concesión de licencias de instalación y actividad y, sobre todo, deben impedir la concentración de antenas”.

Así lo ha entendido también la comunidad de propietarios del número 27 de la calle Butrón, que ha decidido no renovar el contrato con la operadora de telefonía. Los técnicos de la compañía ya han retirado la estación base. Ahora los vecinos esperan a que retiren la antena y a que, con ella, desaparezca uno de los vértices del fatal triángulo.“Esperamos que las comunidades de los otros dos edificios hagan lo mismo cuando les toque renovar sus respectivos contratos”, concluye Morena.